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Los plásticos surfean la ola

Deporte de demostración en los Juegos Olímpicos de Tokio, el surf entra definitivamente en los Juegos Olímpicos de París. La disciplina ha evolucionado enormemente desde que se practicaba con tablas de madera a principios del siglo XX, gracias al auge de los polímeros.
Los plásticos surfean la ola
Los plásticos surfean la ola

El surf entra en los Juegos Olímpicos después de un siglo

Se ha recorrido un largo camino para que el Comité Olímpico Internacional (COI) reconociera el surf como disciplina olímpica. El hawaiano Duke Kahanamoku, legendario medallista de oro en natación en los Juegos Olímpicos de 1912 y 1920, apasionado por el surf y considerado el padre del surf moderno, insistía en 1920 ante el COI para que este deporte fuera disciplina olímpica. Su petición fue rechazada. En 1994, el argentino Fernando Aguerre, entonces presidente de la Asociación Internacional de Surf, tomaba el relevo, también sin éxito... Los surfistas tuvieron que esperar hasta Tokio 2020 para debutar en unas olimpiadas y, aún así, fue solo como disciplina complementaria o de demostración. Finalmente, ha sido en París, concretamente en Tahití, donde este deporte popular, fotogénico y ampliamente practicado ha obtenido el reconocimiento del Comité Olímpico… ¡tras 100 años de espera!

 

Los Juegos Olímpicos de París acogen por primera vez una prueba de surf

El shortboard en la liga de los grandes

La ola de Teahupo’o, el lugar en Tahití elegido para los Juegos Olímpicos de 2024, es una de las más míticas del mundo... ¡el espectáculo está garantizado!
Las pruebas se desarrollarán según el modelo clásico de las competiciones de esta disciplina. Para los neófitos, esto significa que los atletas deben encadenar una serie de maniobras de su elección. Luego, son calificados según el nivel de dificultad de los encadenamientos y el tipo de maniobras realizadas. Los jueces deben puntuar también la velocidad, la potencia y el deslizamiento. El COI ha elegido para este fin el shortboard, una tabla corta, estrecha, rápida y maniobrable, pero también más inestable que el longboard, la tabla que tradicionalmente han utilizado los surfistas en busca de emociones. Es lógico, ya que la flotabilidad del shortboard es menor debido a su pequeño tamaño y, por lo tanto, el equilibrio sobre ella es más precario. Esta falta de estabilidad se compensa con la velocidad, pero para alcanzar niveles altos se necesitan olas poderosas que no son fáciles de dominar.

Cuentan que esta tabla fue inventada en 1967 por un shaper australiano que, al ver las formidables maniobras realizadas por uno de sus jóvenes clientes, pensó que una tabla más corta le permitiría expresar aún mejor su talento natural (hasta entonces, todas las tablas medían aproximadamente 3 metros, frente a los escasos 2 metros de un shortboard).

 

El shortboard ha sido elegido para los Juegos Olímpicos de París.

La madera da paso a los polímeros para un rendimiento excepcional

 

Las primeras tablas e surf eran toscos tablones de madera, toscamente tallados, como se muestra aquí en Hawai a finales del siglo XIX .

Como sucede en muchos otros deportes, el equipo (la tabla, por supuesto, pero también las quillas) contribuye enormemente a los logros de los atletas. Dentro del equipo, la naturaleza de los materiales es un factor clave: estos han evolucionado enormemente desde las primeras tablas hechas de madera, aunque la esencia de este deporte ha permanecido casi invariable durante 250 años. El descubrimiento de la disciplina por los países occidentales se remonta a los viajes de James Cook entre los años 1769 y 1778, mientras visitaba el archipiélago de Tahití y las islas de Hawái, donde descubrió esta tradición de los cabecillas locales (a modo de enfrentamiento pacífico) que consistía en deslizarse sobre las olas encaramados a una simple tabla de madera tallada de un tronco.

 

El surf salió del anonimato a finales del siglo XIX, tras la anexión de Hawái por parte de los Estados Unidos. Los surfistas hawaianos empezaron a acudir entonces a las costas californianas donde mostraban todo su saber hacer. A partir de la década de los cincuenta, este deporte, espectacular y divertido, fue apoderándose de la juventud californiana (y australiana) hasta convertirse en un fenómeno social e incluso una forma de vida. Se considera este el inicio de la historia moderna del surf. La madera tallada a mano de manera artesanal fue dando paso progresivamente a los polímeros, materiales mucho más modernos, ligeros, fáciles de «tallar» y, sobre todo, rápidos de fabricar. Los procesos se industrializaron y las primeras tablas en serie comenzaron a salir de los moldes en cadena.

 

El surf se convirtió en un "arte de vivir", sobre todo en California en los años sesenta.

La producción en serie es ciertamente importante, pero muchos surfistas prefieren recurrir al método artesanal para tener una tabla especialmente diseñada a su medida y adaptada a su forma de practicar este deporte. En el sector, estos artesanos se llaman shapers y abundan cerca de los principales puntos de práctica del surf, especialmente en la costa vasca francesa, considerada por muchos como uno de los lugares emblemáticos de este deporte en Europa

Shapers: los reyes del rocker

Gorka Rougé es uno de ellos. Este diseñador y fabricante de tablas de surf trabaja en el negocio familiar junto a su padre: ambos son shapers y surfistas reconocidos en el sector por su vasta experiencia. «Si lo analizamos, una tabla de surf es un objeto bastante básico. Su estructura (su alma) está hecha de espuma de poliuretano (PU) o poliestireno expandido (EPS). Para ganar rigidez, se le puede añadir una tira de madera, denominada stringer. Así descrito puede parecer sencillo, pero aquí interviene el arte del shaper para dar la forma correcta a la tabla, ya que esta se esculpe verdaderamente a mano a partir de un paralelepípedo de polímero», explica Gorka. Se habla entonces del rocker (la curva), el nose (la forma de la parte frontal de la tabla), el tail (la parte trasera) y el outline (la silueta)…

 

Gorka y Eric Rougé, Shapers de padre a hijo, son bien conocidos por los aficionados al surf de Biarritz, la meca del surf en Europa..

En resumen, el vocabulario es tan rico como las formas posibles. Luego, hay que «laminarla», es decir, encapsularla en un material compuesto por fibras de vidrio, lino o carbono y una resina de poliéster o epoxi.

Cuatro polímeros y decenas de posibilidades

Al final, conseguir la tabla adecuada se reduce a elegir el polímero correcto de entre cuatro opciones. La receta milagrosa no existe, por ello, además de su talento como escultor, el shaper ante todo debe saber elegir el material adecuado según las expectativas de su cliente. «Casi me atrevería a decir que es aún menos complicado que eso: todo radica en la elección del material del alma y, en ocasiones, el de la fibra que da la rigidez. La razón es simple: una resina epoxi únicamente la podemos aplicar en los bloques de poliestireno, ya que el PU no es compatible químicamente; si optamos por el PU, estaremos obligados a elegir una resina de poliéster.

 

Una tabla de surf fabricada totalmente a mano. Cada modelo es único para responder a las expectativas de su usuario.

La gran diferencia entre el PU y el EPS radica en su densidad. El primero, pesa alrededor de 50 kg/m³ frente a los 15 – 30 kg/m³ del EPS. El poliestireno presenta, por lo tanto, una gama más amplia de densidades. Podemos pensar que una tabla ligera flotará mejor. Esto no es completamente falso, pero los surfistas más experimentados rara vez buscan la flotabilidad. Prefieren tablas más densas, por lo tanto, más rígidas, para transmitir mejor los movimientos del cuerpo y cambiar rápidamente de dirección, por ejemplo. Sin embargo, una tabla ligera es interesante en olas pequeñas, donde la velocidad será lógicamente menos importante. Este tipo de tabla tiene menos resistencia, por lo que es más fácil mantener la velocidad necesaria para realizar maniobras bonitas.

Por sorprendente que parezca, la diferencia de peso entre las diferentes tablas no es enorme, ya que la estratificación (resina + fibras) será más considerable en una tabla de EPS que en una de PU. Por lo tanto, la elección del material está exclusivamente relacionada con la intención del surfista, según si busca olas grandes o pequeñas.

 

Tras el glaseado (encapsulado en una fibra y resina), llega el momento de decorar para completar la personalización.

No hay reglas exactas, pero, en general, las tablas de PU son bastante versátiles, aunque más sensibles a los impactos y presiones, por lo que son más frágiles. No son raras las abolladuras y grietas. La naturaleza del agua también es importante (salinidad, temperatura...) ya que los materiales pueden reaccionar de manera diferente. Todo ello se condensa en el arte del shaper, un saber secreto que guardamos celosamente...».

Polímeros para no ir a la deriva

Por último, pero no menos importante: ¡la quilla! En contra de lo que podría parecer, no se trata de un vulgar trozo de plástico más o menos curvado, sino que su tamaño, forma y rigidez son a menudo cruciales e influyen directamente en el comportamiento de la tabla. En los modelos de gama básica suelen estar compuestas de poliamida y fibra de vidrio; su flexibilidad contrarresta muchos errores y es la razón por la que se utilizan en las tablas para principiantes. En los demás casos, están compuestas de una espuma o una estructura de tipo panal, normalmente de poliuretano, reforzada con fibra de vidrio o de carbono, y una resina que puede ser de poliéster o de epoxi, en función de la naturaleza del alma. Si bien existen abundantes modelos en el mercado, algunos shapers van más allá creándolas de manera personalizada, de modo que cada tabla se convierte en un objeto único que se ajusta al 100 % a las expectativas de su usuario.

 

Las derivas desempeñan un papel muy importante, por eso a veces se hacen a medida.

 Claramente son pocos los materiales que entran en la composición de una tabla de surf, pero cada uno de ellos tiene unas características específicas: el grado de rigidez, el peso… a lo que se suma el saber hacer del shaper, que le dará la forma y la longitud adecuadas. Así, cada tabla está definida para un tipo de uso, un tipo de ola e incluso de mar. Esto explica por qué los surfistas profesionales disponen de varias tablas. Una condición sine qua non para competir… y para disfrutar, el objetivo principal de todo surfista, sea o no campeón.

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